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En el ámbito educativo se asocia de manera directa la cátedra con asignaturas, cursos o espacios académicos establecidos en un plan de estudios; sin embargo, las raíces históricas hacen referencia a la cátedra como el sillón ubicado en una tarima o altar, empleado por los maestros para impartir enseñanza y por los clérigos para oficiar la liturgia.
En ambas circunstancias, la elevación física producida por el enser ponía de manifiesto la autoridad otorgada a quien revestía la dignidad magisterial o la solemnidad sacerdotal.
Sin desconocer lo anterior, el poeta andaluz Antonio Machado, a través de su heterónimo Juan de Mairena, nos recuerda la importancia de tener la valía de reconocer nuestra propia condición, su aforismo así lo declara: "Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura" (Juan de Mairena. Antonio Machado. Alianza Editorial. España. 2009: 80).
La altura que socialmente ostentamos gracias al rol docente demanda por igual asumir con humildad el ejercicio catedrático, en esto radica gran parte de nuestra dignidad magisterial.
Antonio José Vélez Melo
Secretario de Educación Municipal de Armenia.
EL JARDÍN ESCOLAR Y LA ERRANCIA DE LA VIDA
Una de las más famosas escuelas filosóficas, liderada por Aristóteles, se desarrolló en un jardín ubicado en Atenas, cerca al templo de Apolo Licio, el Lýkeion.
Los seguidores de esta corriente o doctrina filosófica fueron llamados peripatéticos, por la forma en la que el maestro estagirita enseñaba a través de paseos por los jardines del liceo.
El caminar por los jardines nos recuerda el carácter móvil o fluido de la educación, precisamente, en el contexto latinoaméricano, el gran maestro venezolano Simón Rodríguez, expresó la necesidad de la errancia, el viaje o el recorrido que le es constitutivo a todo trayecto educativo para sus fines formativos.
Aunque la alusión al jardín en nuestros días se relaciona a los grados escolares de la educación inicial "Desprovisto de mesas, sillas, manteles, trajes y sombreros y los mil objetos que poblaban el mundo dentro de la casa" como poéticamente lo evoca Donadío (Alfabeto de la infancia. Sílaba Editores. Colombia. 2019:44), el camino que emprendemos y realizamos, conforme al legado del profesor de las primeras letras, Simón Rodríguez, es por igual el continuo movimiento y cambio que trae consigo la educación y el tránsito que realizamos en nuestro ciclo vital que es la vida misma.
Antonio José Vélez Melo.
Secretario de Educación Municipal de Armenia.
El investigador argentino Jorge Huergo nos propone en su texto Cultura Escolar, Cultura Mediática / Intersecciones, enteder el concepto de cultura mediática como "la capacidad modeladora del conjunto de prácticas, los saberes y las representaciones sociales que tienen en la actualidad los medios masivos y las nuevas tecnologías" (2000:47).
La mediatización, de acuerdo a lo anterior, es entendida como el fenómeno por el cual se asume que los medios analógos o tecnológicos influyen en los hábitos y costumbres de las personas.
En el campo educativo la mediatización nos permite reconocer que tanto la enseñanza como el aprendizaje logran ser moldeados no solo por los contenidos impartidos sino por los formatos empleados, por ejemplo, en el ejercicio de escritura manual las hábilidades que se desarrollan en una hoja de papel son diferentes a las que se ejecutan en una computadora.
A diferencia de la mediatización, la mediación encuentra asidero en las dinámicas culturales y comunicacionales donde prima la interacción de los sujetos sobre los dispositivos por el sentido generado en la experiencia, es decir, los usos derivados de los contenidos impartidos, lo que conlleva a reconocer, en el proceso pedagógico, el papel activo del estudiantado en la construcción de su aprendizaje.
Antonio José Vélez Melo. Secretario de Educación Municipal de Armenia.
PARADIGMAS PEDAGÓGICOS: ENFOQUES, FUENTES Y LATITUDES
El maestro colombiano Marco Raúl Mejía, referente internacional en el ámbito de la Educación Popular, nos recuerda y comparte en su texto Educaciones y pedagogías críticas desde el sur ( https://olma.org.br/wp-content/uploads/2016/12/Cartografias-da-Educa%C3%A7%C3%A3o-Popular-1.pdf ) cuatro paradigmas educativos que desde su impronta geográfica, han configurado el campo de estudios pedagógicos.
A partir de dos grandes ideales formativos occidentales expresados en la Paideia griega y la Bildung germánica, se desprende el paradigma Alemán en el que la pedagogía se asume como una ciencia desarrollada en las didácticas para la formación integral del ser, el pedagogo alemán Johann Friedrich Herbart es uno de sus mayores exponentes.
La perspectiva Francesa, por otra parte, concibe la pedagogía como saber, disciplina o discurso en un tránsito que parte de un primer momento como Ciencia de la Educación disciplinar (Sociología, filosofía y psicología) a una segunda etapa centrada en las Ciencias de la Educación que impactan campos de interacción social, político y cultural. Jean - Jacques Rousseau, Philippe Meirieu y Michel Foucault son algunos referentes de esta amplia perspectiva educativa.
En el horizonte Anglosajón, la estructuración del trabajo fabril planteado en los principios del Taylorismo, Fayolismo y Fordismo, alimentarían la idea del diseño instruccional y la noción de currículo en la organización de los procesos escolares. El pedagogo estadounidense John Dewey ejemplifica claramente esta corriente pragmatista y progresista de la educación.
Finalmente, el paradigma Latinoamericano nutrido por los aportes de la errancia del maestro venezolano Simón Rodríguez, la expansión educativa del argentino Domingo Faustino Sarmiento, la enseñanza abierta y permanente de la chilena Gabriela Mistral y la pedagogía crítica del brasileño Paulo Freire, entre otro(a)s, acentúan desde el lado sur del continente americano, la necesidad de emancipación y liberación del sujeto a partir de una práctica educativa que deviene práxis social.
Antonio José Vélez Melo
Secretario de Educación Municipal de Armenia.
LA ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO: ENTRE EL ACTO Y LA POTENCIA
Uno de los aportes más relevantes en el campo pedagógico, derivado de las ideas expuestas por el psicólogo ruso Lev Vygotsky, lo constituye la zona de desarrollo próximo.
Como se lee en el texto de la presente semana (El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI. Editorial Graó. España) la zona de desarrollo próximo se entiende como "la distancia entre el nivel real de desarrollo ... y el nivel de desarrollo potencial" (2011:222).
La tesis expuesta por Vygotsky, advertida además en las categorías universales de la Primeridad (modo de la posibilidad) y la Segundidad (modo de la realidad) del filosófo norteaméricano Charles Sanders Peirce, y en la dupla de los modos de existencia de lo real/actual y lo posible/virtual planteados por el filosófo túnecino Pierre Lévy, hunde sus raíces en el binomio aristotélico del acto y la potencia, a través del cual el filosófo griego aborda el cambio o la mutación, el ser frente al devenir.
Un sencillo ejemplo para discernir las comprensiones del acto y la potencia, los modos de la realidad y la posibilidad o los estadios de la existencia de lo actual y virtual se aprecian en símbolos de la naturaleza misma como la semilla y el árbol.
La semilla es el acto que contiene la potencia del árbol, al suscitarse el cambio o la transformación en planta, esta se convierte en el acto, en la potencia actualizada.
Una importante lección de la teoría vigotskiana en los propósitos formativos, es el papel crucial que juega la escuela como intersticio en el que se conjuga la mediación, interacción y colaboración que promueve el aprendizaje de los estudiantes, el escenario escolar como siembra y cultivo que potencializa el desarrollo del ser.
Antonio José Vélez Melo. Secretario de Educación Municipal de Armenia.